Page 345 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 345
Un día querían llevarnos a Montelo, a casa
de un hombre llamado Joaquín Chapeleta.
Francisco no quiso ir.
Yo no voy. No puedo ver esa gente que
quiere hablar y no puede. (Este hombre tenía
la madre muda).
Cuando volví por la noche con Jacinta,
pregunté a mi tía por él.
No lo sé. Me cansé buscándole esta tarde.
Vinieron aquí dos señoras que os querían ver.
Vosotras no estabais. El se escondió y no
apareció. Ahora, a ver si lo encontráis
vosotras.
Nos sentamos un poco en un banco del
camino, pensando ir después a la Loca do
Cabezo, no dudando que ahí estaría. Pero
apenas mi tía salió de su casa, nos habló
desde un agujero que había en el desván,
donde estaba el granero. Había subido allá
cuando sentía que venía gente. Desde allí
mismo había visto todo lo que pasó, y nos
decía después:
¡Era tanta gente! ¡Dios me libre que me
cojan aquí solo! ¿Qué les podía yo decir?
(Había en la cocina una puerta falsa por
339

