Page 341 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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de miedo; aún estaba de rodillas,
conmocionado de tal forma que no había sido
capaz de ponerse de pie.
¿Qué tienes? ¿Qué fue?
Con la voz medio sofocada por el susto,
dijo:
Era uno de aquellos bichos grandes que
estaban en el infierno, que estaba aquí
arrojando fuego.
No vi nada, ni Jacinta; y por eso me sonreí
y le dije: Tú no quieres pensar nunca sobre el
infierno, para no pasar miedo, y ahora eres el
primero en tenerlo.
Él, cuando Jacinta se mostraba muy
impresionada con el recuerdo del infierno,
acostumbraba a decirle:
No pienses tanto en el infierno. Piensa en
Nuestro Señor y en Nuestra Señora. Yo no
pienso en el infierno para así no pasar miedo.
Siempre manifestaba no ser nada miedoso.
Iba de noche solo a cualquier lugar oscuro, sin
dificultad; jugaba con los lagartos; las culebras
que se encontraba las hacía enrollarse
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