Page 336 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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¿Sabes cómo vas a hacerlo? Toda la gente
sabe que Nuestra Señora se te apareció. Por
eso dices que le prometiste no volver más a
bailar y que ésa es la causa por la que no vas.
Después, en estos días, nos escapamos
para el roquedal del Cabezo. Allí nadie nos
encuentra.
Acepté la referida propuesta; y una vez
que di mi decisión, nadie pensó en organizar
tal reunión. Dios lo hizo. Esas amigas que
antes me buscaban para divertirse, ahora me
seguían e iban a casa a buscarme los
domingos por la tarde, para ir con ellas a rezar
el rosario a Cova de Iría.
Amor al recogimiento y a la oración
Francisco era de pocas palabras, y para
hacer su oración y ofrecer sus sacrificios, le
gustaba ocultarse hasta de Jacinta y de mí. No
pocas veces le sorprendíamos detrás de una
pared o de un matorral, donde, de una manera
disimulada, se había escapado de los juegos
para de rodillas, rezar o pensar, como él decía,
en Nuestro Señor, que estaba triste por causa
de tantos pecados.
Si le preguntaba:
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