Page 335 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 335

¿Has vuelto a esas cocinadas y esos jaleos?

                     Me      preguntó          Francisco        con       mucha
               seriedad–  ¿Ya  te  olvidaste  que  hicimos  el
               propósito  de  no  volver  nunca  más  a  esas
               fiestas?


                    Yo no quería ir. Pero como te darás cuenta,
                no dejan de pedirme que vaya. Yo no sé cómo
                hacerlo.  Ciertamente  las  insistencias  eran
                bastantes,  y  las  amigas  que se  reunían  para
                jugar conmigo también eran muchas.


                     Venían        incluso       de       algunas        aldeas
               distantes: de Moita, Rosa y Ana Caetano y Ana
               Brogueira;  de  Fátima,  dos  hijas  de  Manuel
               Caracol;  de  Boleiros  (Montelo),  dos  hijas  de
               Manuel de Ramira y dos de Joaquín Chapeleta;
               de  Amoreira,  dos  de  Silva;  de  Currais,  una,

               Laura  Gato,  Josefa  Valinho  y  varias  otras  de
               Lomba;  de  Pederneira,  etc.,  etc., y esto  sin
               contar las que  se juntaban de  Eira da  Pedra,
               Casa Velha y Aljustrel.

                     ¿Cómo, así de repente, desengañar a tanta
               gente, que parecían no saber divertirse sin mí,
               y  hacerles  comprender  que  era  necesario
               terminar  para  siempre  con  todas  estas

               reuniones?

                     Dios se lo inspiró a Francisco:



                                                                              329
   330   331   332   333   334   335   336   337   338   339   340