Page 350 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 350
Un día, estaba haciéndole un poco de
compañía junto a su cama con Jacinta que se
había levantado un poco. De pronto, viene su
hermana Teresa a avisar que por la calle venía
una gran multitud de personas sin lugar a
dudas para hablar con ellos. Apenas había
salido, les dije:
Bien, vosotros esperaos aquí, yo voy a
esconderme.
Jacinta consiguió aún correr detrás de mí,
y nos fuimos a meter en una cuba que estaba
junto a la puerta que da al huerto. No tardamos
en escuchar el ruido de las personas que
visitaban la casa y salieron al huerto, y
estuvieron recostados en la misma cuba que
nos salvó por tener la boca hacia el lado
opuesto.
Cuando notamos que se habían marchado,
salimos de nuestro escondrijo y fuimos a ver a
Francisco que nos informó de todo lo que había
pasado.
Era muchísima gente y querían que
yo les dijese dónde estabais vosotras;
pero yo tampoco lo sabía. Querían
vernos y pedirnos muchas cosas. Había
también una señora de Alqueidão que
deseaba la curación de un enfermo y la
conversión de un pecador. Yo pido por
344

