Page 111 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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existe la casualidad–, para apacentar nuestro
rebaño, la propiedad perteneciente a mis
padres, llamada: Cova de Iría.
Determinamos como de costumbre el lugar
de apacentar, junto al Barreiro, del que ya
hablé a V. Excia. Rvma. Tuvimos, por eso, que
atravesar el erial, lo que nos hizo el camino
doblemente largo. Por ello fuimos muy
despacio, para que las ovejas fuesen pastando
por el camino; y así, llegamos casi al medio-
día.
No me detengo ahora a contar lo que pasó
en este día, porque V. Excia. Rvma., ya lo
sabe todo, y sería perder tiempo. Como
perderlo me parece, a no ser por obedecer,
con todo lo que estoy escribiendo; yo no veo
qué utilidad puede sacar de aquí V. Excia.
Rvdma., a no ser el conocimiento de la
inocencia de vida de esta alma.
Antes de comenzar a contar a V. Excia.
Rvma., lo que recuerdo del nuevo periodo de
la vida de Jacinta, debo decir que hay algunas
cosas, en las manifestaciones de Nuestra
Señora, que habíamos convenido no decirlas.
Tal vez ahora me vea obligada a decir algo
de ello, para aclarar dónde fue Jacinta a beber
tanto amor a Jesús, al sufrimiento y a los
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