Page 126 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 126
«A la mía, la llevo: que se las arregle con
ellos; que yo de estas cosas no entiendo
nada.»
Aprovecharon entonces la ocasión para
meternos todo el miedo posible. Al día
siguiente, al pasar por casa de mi tío, mi padre
le esperó un momento.
Corrí a la cama de Jacinta a decirle adiós.
En la duda de no volver a vernos, la abracé y
la pobre niña me dijo llorando:
Si ellos te matan, les dices que Francisco y
yo somos también como tú, y que queremos
morir contigo. Y yo voy ahora con Francisco al
pozo a rezar mucho por ti.
Cuando por la noche volví, corrí al pozo; y
allí estaban los dos de rodillas echados sobre el
brocal, con la cabecita entre las manos,
llorando. Cuando me vieron, quedaron
sorprendidos:
¿Tú, estás aquí? Vino tu hermana a buscar
agua y nos dijo que ya te habían matado.
¡Hemos rezado y llorado tanto por ti...!
120

