Page 128 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Porque  vamos  a  morir  sin  volver  a  ver  a
               nuestros padres, ni a nuestras madres.
                   Y,  con  lágrimas,  decía:  Al  menos  yo  quería
               ver a mi madre.


                   Entonces, ¿tú no quieres  ofrecer este
               sacrificio por la conversión de los pecadores?


                   Quiero, quiero.

                   Y  con  las  lágrimas  bañándole  la  cara,  las
               manos  y  los  ojos levantados  al  cielo,  hizo  el

               ofrecimiento:

                   ¡Oh  mi  Jesús!  Es  por  tu  amor,  por  la

               conversión  de  los  pecadores,  por  el  Santo
               Padre  y  en  reparación  de  los  pecados
               cometidos  contra  el  Inmaculado  Corazón  de
               María.


                    Los  presos  que  presenciaban  esta  escena
               querían consolarnos.

                    Pero –decían– todo lo que tenéis que hacer
               es  decir  al  señor  Administrador  ese  secreto.

               ¿Qué os importa que esa Señora no quiera?

                    Eso, nunca –respondió Jacinta con viveza–;
               prefiero morir.




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