Page 205 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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amenazas.  Viendo  que  nada  conseguía,  me
                despidió  manifestando  que  lo  había  de
                conseguir,  aunque  para  ello  tuviese  que
                quitarme  la  vida.  Mi  tío recibió  una buena

                reprensión por  no haber cumplido la orden;
                después  de  todo  esto,  nos  dejaron  volver  a

                 nuestra casa.

                    Más disgustos familiares

                    En el seno de mi familia había todavía otro

                disgusto, del que yo era la culpable, según de-
                cían  ellos.  Cova  de  Iría  era  una  propiedad
                perteneciente a mi padre. En el fondo tenía un
                poco de terreno bastante  fértil,  en  el  cual  se
                cultivaba          bastante          maíz,         legumbres,
                hortalizas,  etc.  En  las  laderas  había  algunos
                olivos,  encinas y robles; pero desde que  la

                gente comenzó a ir allá, nunca más pudimos
                cultivar cosa alguna.

                     La gente lo pisaba todo. Gran cantidad iba
                a     caballo,       y    los     animales        terminaban
                comiéndoselo  y  destrozándolo.  Mi  madre,
                lamentando estas pérdidas, me decía:

                    ¡Tú ahora cuando quieras comer, se lo vas

                a pedir a esa Señora!

                    Mis hermanas añadían:




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