Page 208 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 208

está concediendo.

                    Se grabó tan profundamente esta frase en

                mi alma, que desde entonces adquirí el hábito
                de decir continuamente a Nuestro Señor: Dios
                mío,  yo  te  amo,  en  agradecimiento  a  las
                gracias que me has concedido.


                    Comuniqué  a  Jacinta  y  a  su  hermano  esta
                jaculatória que a mí tanto me agradaba, y ella
                la  tomó  tan  en  serio,  que  cuando,  más

                entretenida  estaba  en  medio  de  los  juegos,
                preguntaba:

                    –  Oíd,  ¿se  os  ha  olvidado  decir  a  Nuestro

                Señor que le amamos por las gracias que nos
                ha concedido?

                    La prisión de Ourém

                    Entretanto,  amanecía  el  día  13  de  agosto.
                Las gentes llegaban  de  todas  partes  desde  la
                víspera. Todos querían vernos e interrogarnos

                y  hacernos  sus peticiones  para  que  las
                transmitiésemos  a  la  Santísima  Virgen.
                Eramos,  en  las  manos  de  aquellas  gentes,
                como  una  pelota  en  las  manos  de  los  niños.
                Cada  uno  nos  empujaba  para  su  lado  y  nos

                preguntaba por sus cosas, sin darnos tiempo a
                responder a ninguno.



               202
   203   204   205   206   207   208   209   210   211   212   213