Page 210 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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V. Excia. Rvma., ya conoce también cómo
pasó esta escena, por ello no me detengo a
describirla.
La Santísima Virgen nos recomendó de
nuevo la práctica de la mortificación, diciendo
al final de todo: Rezad, rezad mucho y haced
sacrifícios por los pecadores; que van muchas
almas al infierno, porque no hay quien se
sacrifique y pida por ellas.
Mortificaciones y sufrimientos
Pasados algunos días, íbamos con las
ovejas por un camino, donde encontré un
trozo de cuerda de un carro. La cogí y jugando
la até a uno de mis brazos. No tardé en notar
que la cuerda me lastimaba; dije entonces a
mis primos:
– Oíd: esto hace daño. Podíamos atarla a la
cintura y ofrecer a Dios este sacrificio.
Las pobres criaturas aceptaron mi idea, y
tratamos enseguida de divirla para los tres.
Las aristas de una piedra, a la que pegába
mos con otra, fue nuestra navaja. Fuese por el
grosor o aspereza de la cuerda, fuese porque a
veces la apretábamos mucho, este instrumento
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