Page 203 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 203

Ourém;  por  eso,  había  que  andar  unas  tres
                leguas, distancia bien considerable  para  unos
                niños de nuestra edad. Y los únicos medios de

                viajar en aquel tiempo, por allí, eran los pies
                de cada uno, o alguna burrita.

                    Mi tío respondió enseguida que comparecía
                él; pero que a sus hijos no los llevaba:


                    Ellos, a pie, no aguantan el camino, decía él
                y montados no irían seguros encima del animal,
                porque  no  están  acostumbrados.  Además,  no

                tengo por qué presentar en un tribunal a dos
                niños de tan corta edad.

                    Mis padres pensaban lo contrario:


                    «La mía, va; que responda ella. Yo de estas
                cosas no entiendo nada. Y, si miente, está bien
                que sea castigada.»


                    Al  día  siguiente,  muy  de  mañana,  me
                montaron encima de una burra, de la que me
                caí  tres  veces  en  el  camino,  y  allá  fui
                acompañada de mi padre y de mi tío.


                    Me parece que ya conté a V. Excia. Rvma.,
                cuánto  sufrieron  en  este  día  Jacinta  y
                Francisco pensando que me habían matado.




                                                                              197
   198   199   200   201   202   203   204   205   206   207   208