Page 199 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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debía  partir,  me  sentí  de  repente  impulsada  a
               ir, por una fuerza extraña y que no me era fácil
               resistir. Me puse entonces en camino, pasé por
               la casa  de  mis  tíos  para  ver  si  aún  estaba  allí
               Jacinta.  La  encontré  en  su  cuarto,  con  su
               hermano Francisco, de rodillas, a los pies de la

               cama, llorando.

                     Entonces, ¿vosotros no vais?, les pregunté.

                     Sin ti, no nos atrevemos a ir. Anda, ven.

                     Allá voy, les respondí.


                     Entonces,         con      el     semblante          alegre,
               partieron  conmigo.  El  pueblo,  en  masa,  nos
               esperaba  por  los  caminos.  Con  esfuerzo
               conseguimos llegar allá. Fue este el día en que
               la  Santísima  Virgen  se  dignó  revelarnos  el
               secreto.  Después,  para  reanimar  mi  fervor
               decaído, nos dijo:


                           Sacrificaos por los pecadores, y
                     decid       a     Jesús       muchas         veces,
                     especialmente siempre que hagáis algún
                     sacrifício: Oh Jesús, es por tu amor, por
                     la  conversión  de  los  pecadores  y  en
                     reparación  de  los  pecados  cometidos
                     contra el Inmaculado Corazón de María.







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