Page 194 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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pasaba; los cuales me respondieron:
Nosotros también vamos. El señor
Cura también mandó decir a mi madre
que nos llevara; pero mi madre nunca
nos dice nada de estas cosas ¡Paciencia!
Si nos castigan, sufriremos por amor de
Nuestro Señor y por los pecadores.
Al día siguiente, fui allá, detrás de mi
madre, quien por el camino no dijo ni una
palabra. Yo confieso que temblaba, a la espera
de lo que iba a suceder. Durante la Misa, ofrecí
a Dios mis sufrimientos; y después, atravesé el
atrio detrás de mi madre, y subí las escaleras
del porche de la casa del Sr. Párroco. Al subir
las primeras gradas, mi madre se volvió hacia
mi y me dijo:
No me enfades más. Ahora dices al
Sr. Párroco que mentiste, para que él
pueda el domingo en la Misa decir que
fue una mentira, y así pueda acabar
todo. Esto no tiene ni pies ni cabeza;
¡toda la gente corriendo a Cova de Iría a
rezar delante de una carrasca!
Mi madre nos mandó a sentarnos en un
banco y esperar un poco. Por fin vino el Señor
Párroco. Nos mandó entrar en su despacho,
hizo señal a mi madre para que se sentase en
un banco y a mí me llamó junto a su escritorio.
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