Page 192 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 192

Recordaba entonces los tiempos pasados y
               me  preguntaba  a  mí  misma:  ¿dónde  está  el
               cariño  que  hasta  hace  poco  mi  familia me
               tenía?

                     Y  mi  único  desahogo  eran  las  lágrimas

               derramadas  delante  de  Dios,  ofreciéndole  mi
               sacrificio.  En  este  día,  pues,  la  Santisima
               Virgen,  como  adivinando  lo  que  me  pasaba,
               además de lo que ya narré, me dijo:

                     «Y tú, ¿sufres mucho? No te desanimes. Yo
               nunca  te  abandonaré. Mi  Inmaculado Corazón
               será tu refugio y el camino que te conducirá a

               Dios.»

                     Jacinta,  cuando  me  veía  llorar,  me
               consolaba diciendo:

                     No  llores.  Seguramente  son  éstos  los
               sacrifícios  que el  Ángel  dijo que Dios nos

               enviaría.  Por  esto,  tus  sufrimientos  son  para
               reparar y convertir a Él los pecadores.

















               186
   187   188   189   190   191   192   193   194   195   196   197