Page 198 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 198

«Nosotros  vamos.  Aquella  Señora  nos
               mandó ir allá.»

                     Jacinta se ofreció para hablar con la Señora.
               Pero  le  dolía  que  yo  no  fuese  y  comenzó  a
               llorar. Le pregunte por qué lloraba:


                     Porque tú no quieres ir.

                     No;  yo  no  voy.  Oye:  si  la  Señora  te
               pregunta por mí, dile que no voy porque tengo
               miedo de que sea el demonio.

                     Y  los  dejé  solos  para  irme  a  esconder  y,

               así,  no  tener  que hablar con las personas que
               me buscaban para preguntarme.

                     Mi  madre  que  me  creía  jugando  con  los
               otros  niños, durante todo este  tiempo  que  me
               escondía detrás  de unas matas  de un vecino,
               que  lindaba  con  nuestro  Arneiro,  un  poco  al

               este  del  pozo,  ya  tantas  veces  mencionado,
               cuando llegaba a  casa por la noche, me
               reprendía diciendo:

                     «Esta sí que es una santita, de ficción. Todo
               el tiempo que le sobra de estar con las ovejas,
               lo pasa en los juegos, de tal forma que nadie la
               encuentra.»


                     Al día siguiente, al llegar la hora en la que



               192
   193   194   195   196   197   198   199   200   201   202   203