Page 202 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 202

le dije temblando:

                      Pero,  madre  mía,  ¿cómo  he  de  decir  que
                no vi, si yo vi?


                    Mi  madre  se  calló;  y,  al  llegar  junto a  la
                casa del Párroco, me dijo:

                    Tú  escúchame:  lo  que  yo  quiero  es  que
                digas la verdad: si viste, dices que viste; pero
                si no viste, confiesa que mentiste.


                    Sin  más,  subimos  las  escaleras  y  el  buen
                Párroco nos recibió en su despacho, con toda
                amabilidad y yo diría que hasta con cariño. Me
                interrogó  con  toda  seriedad  y  delicadeza,

                sirviéndose de  algún artifício,  para ver si yo
                me  desmentía, o  si  cambiaba una  cosa por
                otra. Por fin,  nos  despidió, encogiéndose de
                hombros, como diciendo: “No sé qué decir ni
                qué hacer de todo esto”.

                    Las amenazas del Administrador

                    Pasados  no  muchos  días,  mis  tíos  y  mis
                padres reciben orden de  las  autoridades  para
                comparecer  en  la Administración,  al  día

                siguiente, a la  hora marcada; con Jacinta y
                Francisco, mis tíos; y conmigo, mis padres.

                    La  Administración  está  en  Vila  Nova  de



               196
   197   198   199   200   201   202   203   204   205   206   207