Page 44 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 44

Lo tomé, pues, por uno de tantos a que estaba
               habituada.

                     Sólo  me  extrañó  la  orden  de  jurar.  Pero
               como era el confesor quien me lo mandaba y yo
               juraba la verdad, lo hice sin dificultad. No podía

               sospechar, en ese momento, lo que el demonio
               iba a  sacar de allí  para atormentarme más
               tarde con un sin fin de escrúpulos. Pero ¡gracias
               a Dios!, ya pasó todo.

                     Hay todavía otra razón que me confirma en
               la idea de que hice bien callando.


                     En  el  trascurso  de  aquel  interrogatorio
               canónico,  uno  de los  que me interrogaban,  el
               sr.  Dr.  Marques  dos  Santos  pensó  que  podía
               ampliar la lista de sus preguntas, y comenzó a
               profundizar un poco.

                     Antes de contestar, con una simple mirada,

               pregunté  al  confesor.  El  me  sacó  del  apuro
               respondiendo  por  mí.  Recordó  al interlocutor
               que  se  pasaba  de  los  derechos  que  le  eran
               concedidos.

                     Casi lo mismo me pasó en el interrogatorio
               del  sr.  Dr.  Fischer.  Autorizado  por  V.  Excia.
               Reverendísima y por la Rvda. Madre Provincial,
               parecía tener derecho a preguntarme todo.





               38
   39   40   41   42   43   44   45   46   47   48   49