Page 40 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Guarda, el Ángel de Portugal. Sobre
todo, aceptad y soportad con sumisión el
sufrimiento que el Señor os envíe.
Estas palabras del Ángel se grabaron en
nuestra alma, como una luz que nos hacía
comprender quién era Dios, cómo nos amaba y
quería ser amado, el valor del sacrificio y cómo
éste le era agradable; cómo por atención a él
convertía a los pecadores.
Por eso desde ese momento comenzamos a
ofrecer al Señor todo lo que nos mortificaba,
pero sin pararnos a buscar otras mortificacio-
nes o penitencias, excepto la de pasarnos horas
seguidas postrados en tierra, repitiendo la ora-
ción que el Angel nos había enseñado.
La tercera aparición me parece debió de ser
en octubre o a finales de septiembre, porque ya
no íbamos a pasar las horas de la siesta a casa.
Como ya dije en el escrito sobre Jacinta,
pasamos de la Pregueira (es un pequeño olivar
que pertenece a mis padres), a la Roca, dando
la vuelta a la ladera del monte por el lado de
Aljustrel y Casa Velha. Rezamos allí nuestro
Rosario y la oración que en la primera aparición
nos había enseñado.
Estando, pues allí se nos apareció por ter-
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