Page 41 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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cera vez, portando en la mano un Cáliz y sobre
él una Hostia, de la cual caían dentro del Cáliz,
algunas gotas de sangre. Dejando el Cáliz y la
Hostia suspensos en el aire, se postró en tierra
y repitió tres veces la oración:
Santísima Trinidad, Padre, Hijo,
Espíritu Santo, os adoro
profundamente y os ofrezco el
preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma
y Divinidad de Jesucristo, presente
en todos los sagrarios de la tierra,
en reparación de los ultrajes,
sacrilegios e indiferencias con que
Él mismo es ofendido. Y por los
méritos infinitos de su Santísimo
Corazón y del Corazón Inmaculado
de María, os pido la conversión de
los pobres pecadores.
Después, levantándose, tomó en la mano el
Cáliz y Hostia, y me dio la Hostia a mí; y lo que
contenía el Cáliz, lo dio a beber a Jacinta y a
Francisco, diciendo al mismo tiempo:
“Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de
Jesucristo, horriblemente ultrajado por los
hombres ingratos. Reparad sus crímenes y
consolad a vuestro Dios.”
De nuevo se postró en tierra y repitió con
nosotros, tres veces más, la misma oración:
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