Page 99 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 99

Sí.

                    Entonces ve a perdírselo.


                     Y, tomando la mano de su hermano, se fue
               a su casa.

                    Como ya dije,  uno  de  sus juegos favoritos
                era el de las prendas. Como V. Excia. Rvma.,
                sabe, el que gana manda al que pierde hacer
                la  cosa  que  le  parezca.  A  ella  le  gustaba

                mandar  correr  detrás  de  las  mariposas  hasta
                cazar  una  y  llevarla.  Otras  veces  mandaba
                tomar la flor que a ella le pareciese.

                    Un día que jugábamos en casa de mi padre,
                me  tocó  a  mi  mandarle  a  ella.  Mi  hermano
                estaba sentado junto a la mesa escribiendo. Le

                mandé que le diera un abrazo y un beso, pero
                ella respondió:

                    ¡Eso no! Mándame  otra cosa.  ¿Por  qué no
                me mandas besar  aquel  Cristo  que  está  allí?
                (Era  un  crucifijo  que  estaba  colgado  de  la
                          19
                pared)   Y  de  rodillas  le  das  tres  abrazos  y
                tres  besos:  uno  por  Francisco,  otro  por  mí  y
                otro por ti.





               19  Aún hoy puede verse este crucifijo, en la Casa de
               Lucía, en Aljustrel.


                                                                                93
   94   95   96   97   98   99   100   101   102   103   104