Page 177 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 177

nuestros  rebaños  a  aquel  mismo  sitio,  y  se
               repitió  lo  mismo  y  de  igual  manera.  Mis
               compañeras contaron de nuevo lo acontecido. Y
               lo  mismo  sucedió,  pasado otro  espacio  de
               tiempo.  Era  la  tercera  vez  que  mi  madre  oía
               hablar fuera  de  casa  de  estas  cosas,  sin  yo

               haber dicho palabra en casa.

                     Me llamó entonces, ya poco contenta, y me
               preguntó:

                     Vamos  a  ver:  ¿qué  dice  la  gente  que  ves
               por ahí?


                     No lo sé, madre mía, no sé lo que es.

                     Varias  personas  comenzaron  a  burlarse  de
               nosotras.  Y  como yo, desde mi primera
               Comunión,  me  quedaba  abstraída  por  algún
               tiempo,  recordando  lo  que  había  pasado,  mis
               hermanas,          con      algo      de     desprecio,         me

               preguntaban:

                     «¿Estás  viendo  a  alguien  envuelto  en  una
               sábana?»

                     Estos gestos y  palabras  de  desprecio
               afectaban mucho a mi sensibilidad, pues yo
               solamente estaba habituada a muestras de
               cariño. Pero esto no era nada. Lo que pasaba es

               que yo no sabía lo que  el  buen  Dios  me  tenía



                                                                              171
   172   173   174   175   176   177   178   179   180   181   182