Page 174 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Las Apariciones
Manifestaciones en 1915
Así, pues, llegué a mis siete años. Mi madre
determinó que comenzase a guardar nuestras
ovejas. Mi padre no era de esa opi- nión, ni mis
hermanas tampoco. Querían para mí, por el
afecto par- ticular que me tenían, una
excepción; pero mi madre no cedió.
– Es como todas –decía ella–. Carolina
tiene ya doce años. Por tanto, puede ya
comenzar a trabajar en el campo, o aprender a
hilar, tejer o coser, si lo quiere.
Así me fue confiada la guarda de nuestro
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rebaño . La noticia de que yo comenzaba mi
vida de pastora se extendió rapidamente entre
los pastores, y casi todos vinieron a ofrecerse
para ser mis compañeros. A todos les dije que
sí, y con todos hice planes para ir a la sierra.
Al día siguiente, la sierra estaba repleta de
pastores y rebaños. Parecía una nube que la
cubría; pero yo no me encontraba bien en
medio de tantos gritos. Escogí, pues, entre
ellas, a tres para que fueran mis compañeras, y
sin decir nada a los demás, escogimos unos
pastos apartados.
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