Page 169 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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me  envolvía una átmosfera  tan  sobrenatural,
               que  la  presencia de nuestro buen  Dios  se  me
               hacía  tan  sensible  como  si  lo  viese  y  lo  oyese
               con  mis  sentidos  corporales.  Entonces  le  dirigí
               mis súplicas:


                     Señor,  hazme  una  santa,  guarda  mi
               corazón siempre puro, para Ti solo.

                     Aquí me pareció que nuestro buen Dios me
               dijo, en el fondo de mi corazón, estas palabras:

                     La  gracia  que  hoy  te  ha  sido  concedida,
               permanecerá viva en  tu  alma,  produciendo

               frutos de vida eterna.

                     ¡Cómo me sentía transformada en Dios!

                     Cuando  terminó  la  ceremonia  religiosa  era
               casi  la  una  de  la  tarde, debido a que los
               sacerdotes de fuera habían  tardado mucho en

               venir,  y  por  causa  del  sermón  y  de  la
               renovación de las promesas del bautismo...

                     Mi  madre  vino  a  buscarme,  afligida,
               creyéndome  muerta  de  flaqueza.  Pero  yo  me
               sentía  tan  saciada  con  el  Pan  de  los  Angeles,
               que  me  fue  imposible,  entonces,  tomar
               alimento  alguno. Desde entonces, perdí el
               gusto y atractivo que empezaba a sentir por las

               cosas  del  mundo;  y  solamente  me  sentía  bien



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