Page 170 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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en algún lugar solitario, donde pudiese, a solas,
recordar las delicias de mi Primera Comunión.
Familia de Lucía
Este retiro lo conseguía pocas veces,
porque, además de ser encargada de vigilar a
los niños que las vecinas nos confiaban, como
ya dije a V. Excia. Rvma., mi madre tenía
también la costumbre de hacer por allí de
enfermera.
Venían a consultar su parecer cuando
tenían alguna cosa de poca importancia y le
pedían que fuese a sus casas cuando el
enfermo no podía salir. Entonces ella pasaba los
días y a veces las noches en casa del enfermo.
Y si las enfermedades se prolongaban y el
estado de los enfermos así exigía, mandaba a
mis hermanas pasar alguna noche también
junto a ellos, para que los miembros de la
família pudiesen descansar. Y si el enfermo era
alguna madre de família que tuviera niños, que
por hacer ruidos molestaban a la enferma, se
traía a esos niños a nuestra casa, y yo era la
encarga- da de entretenerlos.
Entonces los distraía, enseñándoles a
deva- nar, con el retroceder de la devanadera,
con las vueltas del embobinador, con los
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