Page 166 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Al oír estas palabras me sentí penetrada de
               respeto  interiormente  y  pregunté  al  buen
               confesor cómo lo debía hacer.

                     –De rodillas  –dijo–  a los pies  de Nuestra
               Señora,  pídele  con  mucha  confianza  que  tome

               posesión  de  tu  corazón,  que  lo  prepare  para
               recibir mañana dignamente a su querido Hijo, y
               que lo guarde para Él solo.

                     Había  en  la  iglesia  más  de  una  imagen  de
               Nuestra  Señora.  Pero  como  mis  hermanas
               arreglaban  el  altar  de  Nuestra  Señora  del
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               Rosario , estaba acostumbrada a rezar delante
               de Ella, y por eso allí fui también esta vez, para
               pedirle  con  todo  el  ardor  que  fui  capaz,  que
               guardase  solamente  para  Dios  mi  pobre
               corazón.

                     Al repetir varias veces esta humilde súplica,
               con los ojos fijos en la Imagen, me parecía que

               Ella  sonreía  y  que,  con  su  mirada  y  gesto  de
               bondad,  me  decía  que  sí.  Quedé  tan  inundada
               de gozo, que con  dificultad  conseguía  articular
               las palabras.









               44  Esta hermosa imagen aún se encuentra hoy en la
               Iglesia Parroquial.


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