Page 163 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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seis años, podría hacer la Primera Comunión.
Para lo cual, me mandó con mi hermana
Carolina asistir a la explicación de la doctrina
que hacía el Párroco a los niños como
preparación para ese día. Allá iba, pues,
radiante de alegría con la esperanza de recibir
en breve, por primera vez, a mi Dios.
El Párroco hacía sus explicaciones sentado
sobre una silla que estaba sobre un estrado.
Me llamaba junto a él y, cuando algún niño no
sabía responder a sus preguntas, para
avergonzarlo, me mandaba responder a mí.
Llegó, pues, la víspera del gran día, y el
Párroco mandó ir a la iglesia a todos los niños
por la mañana, para decir definitivamente
cuáles eran los que iban a comulgar. ¡Cuál no
sería mi tristeza cuando el Párroco,
llamándome junto a sí, y acariciándome, me
dijo que tenía que esperar hasta los siete años!
Comencé entonces a llorar, y como si
estuviese junto a mi madre, recliné la cabeza
sobre sus rodillas, sollozando. Estaba en esta
actitud, cuando entró en la iglesia un sacerdote,
que el Párroco había mandado venir de fuera,
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para que le ayudase en las confesiones.
43 Más tarde fue identificado como el “Santo” Padre
Cruz (†1948)
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