Page 176 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
P. 176

rezo, siempre con los ojos fijos en dicha figura
               que, en cuanto terminamos, desapareció.

                     Según  mi  costumbre,  tomé  la  decisión  de
               callar, pero mis compañeras, en cuanto llegaron
               a casa, contaron lo sucedido a sus famílias. Se

               divulgó  la  noticia;  y  un  día,  cuando  llegué  a
               casa, me interrogó mi madre:

                     Oye: dicen que viste por ahí no sé qué, ¿qué
               es lo que viste?

                     No lo sé.


                     Y como no me sabía explicar, añadí:

                     Parecía  una  persona  envuelta  en  una
               sábana.

                     Y  queriendo  decir  que  no  le  pude  ver  las
               facciones,  dije:  No  se  le  conocían  ojos  ni

               manos.

                     Mi  madre  terminó  con  un  gesto  de
               desprecio, diciendo:

                                                   48
                     «¡Tonterías de niños! .»

                     Pasado        algún       tiempo,        volvimos        con


               48   Estas  apariciones, poco  claras del Angel, tenían, tal
               vez, como fin preparar a Lucía para el futuro.


               170
   171   172   173   174   175   176   177   178   179   180   181