Page 180 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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conmigo.
Y arrodillándose en tierra, dobló la frente
hasta el suelo y nos hizo repetir por tres veces
estas palabras:
¡Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo.
Os pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no os aman.
Después, levantándose, dijo:
Rezad así. Que los Corazones de Jesús y de
María están atentos a la voz de vuestras
súplicas.
Sus palabras se grabaron de tal forma en
nuestras mentes, que jamás se nos olvidaron.
Y, desde entonces, pasábamos largos ratos
así, postrados, repitiéndolas muchas veces,
hasta caer cansados. Entonces, les recomendé
que era preciso guardar silencio, y esta vez,
gracias a Dios, me hicieron caso.
50
Pasado bastante tiempo , en un día de
verano, en que habíamos ido a pasar el
tiempo de siesta a casa, jugábamos al lado de
un pozo que tenía mi padre en la huerta, a la
que llamábamos Arneiro, (en el escrito sobre
50 Fue la segunda aparición del Ángel.
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