Page 184 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Heme aquí, Exmo. y Rvmo. Señor, llegada
al fin de mis tres años de pastora – de los
siete a los diez –. Durante estos tres años
nuestra casa, y casi me atrevería a decir,
nuestra parroquia, había mudado casi
completamente de aspecto.
El Rdo. Señor P. Pena había dejado de ser
nuestro Párroco, había sido sustituido por el
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Rdo. Señor P. Boicinha . Este celosísimo
sacerdote, al tener conocimiento de las
costumbres paganas que existían en la
feligresia, de bailes y danzas, comenzó en
seguida a predicar contra ello en el púlpito, en
las homilías de los domingos; en público y en
particular, aprovechaba todas las ocasiones
que se le ofrecían para combatir esta mala
costumbre.
Mi madre, desde que oyó al buen Párroco
hablar así, prohibió a mis hermanas ir a tales
diversiones. Y como el ejemplo de mis
hermanas arrastró a otras, esta costumbre
fue poco a poco extinguiéndose. Lo mismo
entre los niños que, como ya dije a V. Excia.
Rvma., en el escrito sobre mi prima,
celebraban sus danzas aparte. Hubo alguien
que un día dijo a mi madre:
53 Conocido por P. Boiciña, su verdadero nombre era:
Manuel Marques Ferreira. Falleció en enero de 1945.
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