Page 185 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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«Pero  hasta  aquí  no  era  pecado  bailar.  Y
                ahora, porque viene un párroco nuevo, ¿ya es
                pecado? ¿Cómo se entiende?»

                     No lo sé –respondió mi madre–. Lo que sé
               es que el Señor Párroco no quiere que se baile

               y,  por  tanto,  mis  hijas  no  vuelven  a  esas
               reuniones.

                     Como  mucho,  las  dejaba  bailar  algunas
               cosas en família, porque decía el Señor Párroco
               que en familia no estaba mal.

                     En el transcurso de este periodo de tiempo,

               mis  dos  hermanas mayores  dejaron  la  casa
               paterna,  por  haber  contraído  Matrimonio. Mi
               padre  se  había  dejado  arrastrar  por  las  malas
               compañías y había caído  en los lazos  de una
               triste  pasión,  a causa de la cual habíamos
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               perdido ya algunos de nuestros terrenos .


                     Mi madre, al ver que escaseaban los medios
               de subsistencia, decidió que mis dos hermanas,
               Gloria  y  Carolina,  fuesen  a  servir.  Quedó
               entonces  en  casa  mi  hermano,  para  cuidar los
               campos  que  nos  quedaban;  mi  madre  que


               54  En la vida del padre de Lucía, no se debe exagerar su
               “propensión al vino”. No era un alcohólico. En cuanto a
               sus deberes religiosos, es verdad que, durante algunos
               años, no cumplió con el precepto pascual, en la
               Parroquia de Fátima,


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