Page 217 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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ello, se sirvió del palo de la escoba.
Cuando yo ya tenía el polvo de la ropa bien
sacudido, intervino una de mis hermanas,
Carolina, con otra muchacha, vecina nuestra,
llamada Virgínia, diciendo que habían asistido
al interrogatório de esos senõres y que habían
visto que ellos no me habían dado nada.
De esta forma logré así defendida, retirarme a
mi pozo predilecto y ofrecer, una vez más,
este sacrificio a nuestro buen Dios.
Una visita curiosa
Si no me engaño, fue también en el
trascurso de este mes, cuando apareció por
allí un joven que, por su elevada estatura, me
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hizo temblar de miedo . Cuando vi entrar en
casa, buscándome, a un señor que tuvo que
inclinarse para poder entrar por la puerta, me
creí en la presencia de un alemán. Y como en
ese tiempo estábamos en guerra y las famílias
solían meter miedo a los niños diciendo: Ahí
viene un alemán a matarte, yo pensé que
había llegado mi último momento.
Mi susto no pasó desapercibido a dicho joven
59 Se refiere a la visita del Dr. Carlos de Azevedo Mendes, el día 8 de
septiembre de 1917.
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