Page 220 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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en  el  corazón,  fue  la  petición  de  Nuestra
               Santísima Madre del Cielo:
                     –  No  ofendan  más  a  Dios,  Nuestro  Señor,
               que ya está muy ofendido.

                     ¡Qué  amorosa  queja  y  qué  tierna  petición!

               ¡Cómo me gustaría que los hombres de todo el
               mundo  y  todos  los  hijos  de  la Madre  del  Cielo
               escuchasen su voz!

                     Se había extendido el rumor de que las
               autoridades habían decidido hacer explotar una
               bomba  junto  a  nosotros,  en el momento de  la
               aparición. No sentimos, por ello, miedo alguno

               y hablando de esto con mis primos, dijimos:

                     ¡Qué bien si nos fuera  concedida la gracia
               de subir, desde allí con Nuestra Señora al Cielo!

                     Sin  embargo,  mis  padres  se  asustaron,  y
               por  primera  vez  quisieron  acompañarme,

               diciendo:

                     «Si mi hija va a morir, yo quiero morir a su
               lado.»

                     Mi  padre  me  llevó,  entonces,  de  la  mano
               hasta el lugar de las apariciones. Pero, desde el
               momento  de  las  apariciones,  no  lo  volví  a  ver
               más, hasta que por la noche me encontré en el

               seno de la familia.



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