Page 373 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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Francisco era diferente

                     Francisco  era  también,  en  este  punto,  un
               poco  diferente:  siempre  sonriendo,  amable  y
               condescendiente,  jugaba  con  todos  los  niños
               indistintamente.  No  regañaba  a  nadie.  Sólo

               alguna vez se retiraba cuando veía que una cosa
               no estaba bien. Si se le preguntaba por  qué se
               había ido, respondía:

                     Porque vosotros no sois buenos,  o,  porque
               no quiero jugar más.

                     Durante su enfermedad, los niños entraban

               y salían en su cuarto con la mayor libertad, le
               hablaban desde la ventana de su habitación, le
               preguntaban si estaba mejor, etc. Si se le
               preguntaba si  quería  que  algunos  niños  se
               quedasen  con  él  para  hacerle  compañía,  decía
               que no; que prefería estar solo.


                     Sólo  me  gusta  –decía  a  veces–  que  estés
               aquí tú, y además Jacinta.

                     Ante personas mayores que le visitaban, se
               mantenía  en  silencio  y  respondía  al  que  le
               preguntaba  en  pocas  palabras.  Las  personas
               que  le  visitaban  tanto  del  pueblo  como  de
               fuera, se sentaban junto a su cama, a veces por
               largo rato y decían:





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