Page 374 - Nuestra Señora de Fátima Las memorias
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No sé qué tiene Francisco, uno se siente muy
               gusto  con la  cercanía de él. Algunas  vecinas
               comentaban un día con mi tía y con mi madre,
               después  de  haber  estado  un  buen  rato  con
               Francisco en su habitación:


                     Es un misterio que no se explica. Son niños
               como  los  otros,  no  nos  dicen  nada,  y  junto  a
               ellos  se  siente  un  no  sé  qué  diferente  de  los
               demás.

                     Parece que se siente al entrar en el cuarto
               de  Francisco,  lo  que  sentimos  al  entrar  en  la
               iglesia, decía una mujer vecina de mi tía, que se

               llamaba  Romana,  y  que  manifestaba  no  creer
               en los hechos.

                     En ese grupo aún había tres más: una era
               la  mujer  de  Manuel Faustino;  otra,  la  de  José
               Marto; y otra, la de José Silva.


                     No  es  de  admirar  que  las  personas
               experimentasen                  estos            sentimientos,
               acostumbrados a encontrar en todos solamente
               la materialidad de la vida caduca y perecedera.

                     Ahora, la sola vista de estos niños les eleva
               el pensamiento: a la Madre del Cielo, con la que
               se dice  tienen  relaciones; hacia la eternidad a
               donde  les  ven  tan  dispuestos  a  partir,  tan

               alegres  y  felices;  hacia  Dios  al  cual  dicen  que



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